jueves, 8 de julio de 2010

Semifinales. Alemania - España

ALEMANIA 0-1 ESPAÑA

España hace historia


0-1: Puyol. 73'

El sueño continúa. España logra algo que nunca había conseguido: si el paso a semifinales era histórico, el billete para la final permanecerá en la memoria durante muchos años. Y, para mayor satisfacción, España volvió a jugar como hizo en 2008: con un fútbol brillante, creativo y desequilibrante, dejando a Alemania como una selección pobre. Nada más lejos de la realidad, la máquina germana, capaz de golear a Inglaterra y Argentina, sucumbió de forma clamorosa ante el estelar fútbol español.

Había muchas ganas antes del partido por saber cómo afrontarían ambos equipos el encuentro. El centro del campo alemán no es el más potente del mundo, y en todos los partidos anteriores había tenido un carácter ofensivo repleto de velocidad y electricidad, más que de extensa elaboración. España, por su parte, contaba con tener la pelota, y de hecho así fue. Con lo que no contaba era con que las estrellas alemanas se apagaron casi antes de encenderse: ni Klose, ni Özil, ni Podolski estuvieron a la altura en ningún momento. Khedira y Schweinsteiger surtieron muy pocos balones arriba, y casi todos eran desbaratados.

El partido comenzó con España dando la sensación de tener el partido bajo control, y conforme pasaban los minutos (y algún que otro espontáneo en el campo), el dominio de España comenzaba a ser abusivo. Con posesiones escandalosas que ya comienzan a ser habituales (65%), España se diferenció de otros partidos en sólo una palabra: Pedro. La entrada de éste por Torres en el once inicial revolucionó el partido. Su desparpajo y repertorio de regates e ideas estuvo a punto de quebrar la defensa alemana en varias ocasiones, pero Mertesacker y Friedrich achicaban agua como podían. El centro del campo alemán era simplemente la 2ª línea de 4 defensiva. Ningún tipo de creación, sólo espera hasta buscar una contra.

Esa contra llegó en el último minuto del primer acto. Özil pescó un balón cerca de la frontal, se dirigió hacia el área para batir a Casillas pero Ramos metió la pierna lo suficiente para cometer falta en el borde del área. El árbitro húngaro Kassai no pitó nada, y así se terminó la primera parte.

El segundo tiempo fue aún más apabullante el dominio español. En los primeros 15 minutos se sucedieron remates lejanos, pases de la muerte y demás ocasiones que no entraron. Sólo una ocasión aislada en el minuto 69, por parte de Toni Kroos (que había entrado por un inoperante Trochowski, encargado de hacer olvidar al sancionado Müller).

Y el momento mágico llegó en el minuto 73. Un córner botado desde la izquierda fue cabeceado libre de marca por un Carles Puyol que venía desde atrás para rematar con todas sus fuerzas el balón colgado, que Neuer no pudo detener. España conseguía ponerse por delante, y ahora quedaba lo complicado: había que aguantar 20 minutos la ofensiva alemana, un combinado que nunca se da por vencido.

España inconscientemente se fue para atrás y Alemania tuvo que avanzar metros. No quedaba otra. La roja superó sin problemas los primeros minutos de asedio, pero las fuerzas se estaban acabando y ni siquiera se podían concretar las contras para matar el partido. Vicente del Bosque, que se había reservado todos los cambios, movió ficha para reemplazar a los fundidos Villa y Pedro (que había fallado una clamorosa ocasión para matar el partido) y metió a Torres y Silva con el objetivo de enganchar un último balón.

Los últimos balones fueron metidos a la olla, pero toda la defensa española estuvo inconmensurable. Sin fútbol, sin ataque, sin ideas, Alemania había perdido contra una selección española que pasó por encima. Los germanos han hecho un gran Mundial pero han caído contra, posiblemente, el mejor equipo del mundo. Sólo queda un partido el domingo para alcanzar la gloria, pero el partido de hoy es historia viva de un país dispuesto a culminar el sueño.

Alemania:

3- Arne Friedrich
2- Jerome Boateng
1- Bastian Schweinsteiger

España:

3- Xabi Alonso
2- Pedro Rodríguez
1- Xavi Hernández

miércoles, 7 de julio de 2010

Semifinales. Uruguay - Holanda

URUGUAY 2-3 HOLANDA

Holanda, primera finalista

0-1: Gio. 18'
1-1: Forlán. 41'
1-2: Sneijder. 70'
1-3: Robben. 73'
2-3: Maxi Pereira. 92'

Holanda fue la primera selección en obtener su billete para la final tras vencer a Uruguay en un partido con muchos goles pero sin fluidez en el juego de ninguna selección. Al final, la pegada de los europeos acabó con Uruguay, que ha cuajado un Mundial mucho más que digno llegando hasta la penúltima ronda.

El encuentro comenzó con poco fútbol por ambas partes. Uruguay parecía solventar sin problemas los tímidos intentos holandeses, pero en el minuto 18 Giovanni Van Bronckhorst se sacó de la chistera un auténtico obús dirigido a la escuadra izquierda de Muslera, que llegó a tocar el balón pero no fue suficiente para evitar el golazo.

Se abría así la lata, pero el encuentro seguía ciertamente monótono. Los sudamericanos empezaron a intentarlo pero no había muchas ocasiones claras, hasta que en el minuto 41 Diego Forlán recibió un balón en tres cuartos, avanzó unos metros y desde 25 metros lanzó un trallazo que entró en la portería. Stekelenburg pudo hacer más, pero el 1-1 había subido al electrónico.

Se llegaba así al descanso, con un justo empate en un partido sin muchas ocasiones ni jugadas de gol. Van Marwijk quitó a De Zeeuw (que había entrado en el once por De Jong, sancionado) y metió a Rafael Van der Vaart, buscando algo más de chispa arriba. Esa chispa no terminó de aparecer, y de hecho Uruguay volvía a tener el partido, dentro de sus limitaciones, bajo control. Las contadas jugadas de ataque iban a un bando y a otro. Holanda parecía desconectada, mientras que Uruguay mantenía el orden.

Pero todo esto se desbarató en el arreón que dio Holanda mediada la segunda parte. En el 70, Wesley Sneijder conectó un tiro desde fuera del área que tocó en un defensor y se introdujo en la puerta uruguaya. El árbitro pudo considerar que Robin Van Persie, que estaba en fuera de juego, intervenía en la jugada, pero no se señaló nada y el 1-2 campaba en el marcador. Apenas 3 minutos después, Kuyt ponía un centro a la cabeza de Arjen Robben que con un sensacional remate marcaba el 1-3 sin que Muslera pudiera hacer nada.

En apenas 3 minutos, la eliminatoria se había decantado de forma casi irreversible. Uruguay tiró la toalla y Tabárez incluso quitó a un exhausto Forlán, dando por hecho que su Mundial había acabado. Un gol en una jugada ensayada de Maxi Pereira en el descuento dio emoción al final del partido, y de hecho Uruguay la tuvo, ya que en el barullo del área holandesa pudo haber una mano de un jugador oranje y un balón caído que pudo rematar Uruguay.

Pero el marcador no se movió, el partido acabó 2-3 y Holanda ya está plantada en la final, tras las de 1974 y 1978. ¿A la tercera irá la vencida?

Uruguay:

3- Egidio Arévalo Ríos
2- Edinson Cavani
1- Diego Forlán

Holanda:

3- Wesley Sneijder
2- Arjen Robben
1- Dirk Kuyt

domingo, 4 de julio de 2010

Cuartos de Final. Paraguay - España

PARAGUAY 0-1 ESPAÑA

Villa rompe el maleficio de cuartos

0-1: Villa. 83'

España da un paso psicológico decisivo en este Mundial
: por vez primera en su historia, consigue clasificarse para las semifinales de una Copa del Mundo y lo hizo a costa de una Paraguay más batalladora de lo esperado, pero que finalmente sucumbió ante la posesión de balón española.


Había que mejorar la imagen dada contra Chile y Portugal: en el primer partido, nos vimos dominados en ciertas fases del juego por los sudamericanos, hasta que un error de Claudio Bravo nos hizo relajarnos y jugar mejor. Contra Portugal, no obstante, el control del juego fue nuestro pero apenas llegaban ocasiones.

En la cita contra el combinado guaraní, Paraguay comenzó dando un susto con un mal disparo de Santana desde una buena posición que atajó sin complicaciones Casillas. España intentó asentarse en el campo, pero no se sintió nunca cómoda. Muy poco a poco, Xavi y Xabi Alonso intentaban crear el fútbol, pero Víctor Cáceres, Riveros y compañía se encargaban de asfixiar la creación.

Las sensaciones dejadas para el partido contra Alemania no son del todo halagüeñas: pases en horizontal, insistencia por el centro y cuando se abre a bandas ni Capdevila ni Ramos llegan a concretar buenos centros. Paraguay se limitó a presionar en su campo y España se veía sin ideas: Torres volvió a estar ausente, Villa conectó menos remates, y la media distancia no dejó ningún gran remate.

En el minuto 41, Paraguay marcó un gol que fue anulado por dudoso fuera de juego, ya que Cardozo, que está en posición antirreglamentaria, no toca el balón pero en su salto se puede considerar que interviene en la jugada, ya que el balón le cae a Nelson Valdez (en posición legal), que fusila a Casillas.

Llegó el descanso, y España necesitaba meter una marcha más si quería llevarse el partido antes de llegar al tiempo extra. La segunda parte comenzó con las mismas sensaciones, hasta que en el minuto 58 un hasta entonces excelente Piqué cometió un error garrafal, agarrando claramente del brazo a Cardozo dentró del área. Penalty que lanzó el propio Cardozo, pero que Iker paró, agrandando aún más su leyenda.

En la siguiente jugada, Villa se queda solo delante del portero, Antolín Alcaraz le toca lo suficiente para derribarle, pita otro penalty e inexplicablemente enseña sólo tarjeta amarilla al paraguayo. Lo lanzó Xabi Alonso y marcó, pero el árbitro mandó repetir por invasión de área (una repetición posterior enseñó que en el penalty de Paraguay también hubo invasión). En el segundo intento, Justo Villar rechazó el lanzamiento y entró a Cesc en lo que debería haber sido otro penalty, pero el colegiado optó por pitar saque de esquina.

Tras estos minutos de locura en el partido, de nuevo se recuperó la cordura. Las jugadas españolas fueron más elaboradas, y con Cesc sobre el campo se ganó en proyección ofensiva. Sin un desafortunado Torres, dispusimos de más ocasiones. Entró Pedro para buscar más fútbol en la banda, y fue un disparo suyo el que, tras rechazar en el palo, cogió el máximo anotador del Mundial David Villa para, en un momento dramático, enviarla a un palo y, tras el rebote, al otro, para acabar introduciéndose en la portería. El balón por fin entró y España conseguía adelantarse en el marcador, ya en el minuto 83.

Paraguay intentó reaccionar y lo tuvo en las botas de Roque Santa Cruz (que había entrado por Nelson Valdez), pero tiró al muñeco y por tanto Iker desbarató la opción. El partido acabó y España se metía al fin en una semifinal de un Mundial. El juego desplegado en varias fases del Mundial no inspira toda la confianza que necesitamos para jugar contra una experta en estas lides como Alemania, pero soñar es gratis, y ya sólo quedan 2 partidos.

Paraguay:

3- Justo Villar
2- Darío Verón
1- Víctor Cáceres

España:

3- Andrés Iniesta
2- Íker Casillas
1- David Villa

sábado, 3 de julio de 2010

Cuartos de Final. Alemania - Argentina

ALEMANIA 4-0 ARGENTINA

A Maradona se le atragantó el asado

1-0: Thomas Müller. 3'
2-0: Miroslav Klose. 68'
3-0: Arne Friedrich. 74'
4-0: Miroslav Klose. 89'

Las sospechas que todos teníamos al respecto del rendimiento de Argentina ante selecciones grandes se han cumplido. Todas, una por una. La 4-1-5 de Maradona se estrelló en el primer muro de peso que se encontró en su camino.

Y es que ante Nigeria, Corea, Grecia o Mexico si valía confiar en la magia del ataque albiceleste y si valía confiar en Mascherano como super héroe capaz de hacerlo todo y de luchar solo frente al mundo. Pero no ante Alemania. Los de Löw, con la pareja Schwensteiger-Khedira que ha ido creciendo majestuosamente según ha avanzado el Mundial, desactivaron al conjunto argentino desde el primer minuto. Y en el 3 ya se habían adelantado en una pelota parada terriblemente defendida por la defensa argentina que Müller remató solo para poner el 1-0.

Por primera vez en el campeonato Argentina se veía por detrás en el marcador e iba a ser interesante ver su reacción. Pero nos cansamos de esperar porque esa reacción no llegó nunca, consecuencia principalmente del puzzle descabezado que Maradona colocó sobre el terreno. Renunciando incomprensiblemente a Verón/Pastore, con Messi a 50 metros del arco rival, con Tévez y Di María necesitando un milagro para tocar un balón y con Maxi Rodríguez de distribuidor. A cualquiera que se lo digas te respondería que con semejante materia prima hasta un mono habría hecho a su equipo jugar mejor, y tendrá razón.

El partido de Argentina se resumió en balón que coge Messi en el centro del campo, regatea a dos rivales y chuta alta. Combinado todo esto con alguna internada inofensiva de Di María y algunos episodios de la interesantísima telenovela que es ver jugar a Gabriel Heinze. Mientras tanto Alemania se limitaba a jugar sencillo, maniatar a su rival y tocar rápido cuando tenía que hacerlo. Con esas armas pudo sentenciar ya antes del descanso si Müller y especialmente Klose no hubiesen fallado algunas ocasiones claras.

En el segundo tiempo, la sorpresa por el mal juego de Argentina se transformó en indignación cuando comprobamos atónitos que Diego Armando Maradona no introdujo ni un solo cambio. Para él todo debía estar funcionando como la seda. Pero sólo para él porque Alemania seguía dominando el partido a placer, no permitía a Argentina elaborar ocasiones claras ni siquiera diferentes a esos disparos lejanos y salían a la contra con la facilidad de quien juega contra niños.

Finalmente el dominio tuvo premio y en el 68 Miroslav Klose se encargó de rematar a puerta vacía una grandísima jugada alemana, poner el 2-0 y sentenciar el partido. De pronto se le iluminó la bombilla al barrilete cósmico y sacó a Pastore, al que todos reclamaban de inicio, o por lo menos de inicio de la segunda mitad. Claro que lo sacó por Otamendi y retrasó a Maxi al lateral derecho, lo cual supuso un desorden aún mayor. Y precisamente por esa banda llegaría muy poco después el tercero. Una jugada mágica de Schwensteiger que parecía poder regatear hasta a un elefante de haberle salido al paso, terminó en pase de la muerte para Friedrich, que nadie sabe por que estaba allí pero allí estaba, que puso un 0-3 que empezaba a retorcer mucho el orgullo argentino.

De ahí al final ya no hubo partido (si es que lo había habido antes), pero si que hubo tiempo para un último gol, de Klose de nuevo en una contra, que permite al delantero alemán quedar a tan solo un tanto de Ronaldo en la clasificación de máximos goleadores del Mundial. ¿Lo conseguirá?

La peor noticia del partido para Alemania, la amarilla que vió Thomas Müller en la primera parte y que le hará perderse las semifinales.

Alemania:

3- Bastian Schwensteiger
2- Sami Khedira
1- Miroslav Klose

Argentina:

3- Javier Mascherano
2- Carlos Tévez
1- Maxi Rodríguez

viernes, 2 de julio de 2010

Cuartos de Final. Uruguay - Ghana

URUGUAY 1-1 GHANA

PENALTIES: 4-2

La crueldad se ceba con Ghana

0-1: Sulley Muntari. 45'
1-1: Diego Forlán. 55'

Sin duda este partido de Cuartos de Final entre Uruguay y Ghana será recordado durante mucho tiempo como uno de los grandísimos momentos del Mundial de Sudáfrica 2010.

En los primeros minutos mandó Ghana que tenía la pelota, sabía que hacer con ella, conectaba bien con el ataque pese a la importantísima ausencia de Ayew y se mostraba bastante superior a una Uruguay que ofrecía poco más que contraataques y esfuerzo incansable en defensa. Por momentos Ghana mostraba un futbol que para muchos, entre los que me incluyo, habría sido favorito ante Holanda. Otra historia es el nombre y la historia, por supuesto.

Annan y Boateng en el medio dominaban a placer el ritmo y el gol de Ghana podía llegar en cualquier momento, y de hecho lo hizo en el más dañino siempre para el rival. En el último minuto de la primera mitad. Además, llegó por medio de error de Muslera, que luego sería heroe, que no supo bien que hacer en el disparo lejano que terminó con el gol de Muntari. Con el 0-1 para Ghana se llegó al descanso y, sobretodo, con la sensación de que el conjunto africano tenía ante sí una oportunidad única y, desde luego, merecida para hacer historia.

Tras la reanudación reaccionó Uruguay, no les quedaba otra y tuvieron que apretar. Se enchufaron Suarez y Forlán y sobretodo un Egidio Arévalo que está cuajando un Mundial espectacular y obtuvieron recompensa rápidamente. En el minuto 55 Forlán chutó una falta escorada en el lado izquierdo que el portero gahnes, Kingson, se tragó y permitió que se convirtiera en el 1-1.

Comenzaba un nuevo partido y Uruguay salió a ganarlo. Desde el empate hasta el final de los noventa minutos el ritmo fue uruguayo, las ocasiones también y el futbol, a su modo, también. Luis Suárez tuvo una muy clara tras una gran jugada de Forlán pero no pudo romper la igualdad. Tampoco pudo Ghana que lo intentó sobretodo desde lejos y amparandose en la fuerza bruta y la llegada de Boateng. Con el 1-1 se terminaron los noventa minutos y nos íbamos a la prorroga, ahora los dos tenían que ir a por todas.

El partido se puso precioso, llegaba Uruguay, llegaba Ghana, pero en los metros finales seguramente presa del cansancio ambos equipos fallaban y no eran capaces de concretar con éxito. Conforme avanzaban los minutos de la prorroga, como siempre ocurre, las ganas se iban transformando poco a poco en miedo y el respeto se convertía en la característica más evidente del partido. Forlán lo intentaba una y otra vez, sacaba los corners y los remataba, pegaba el patadon y bajaba la pelota, el 'Cacha' era Uruguay, todo Uruguay, pero el gol no llegaba.

Y en estas estábamos en el minuto 120, con 1-1 y tocando los penaltis con las dos manos. Pero, ay amigos, el destino nos tenía preparada una sorpresa macabra. Falta para Ghana en banda derecha, Pantsil la pone bien al medio, consigue rematar el ataque ghanes y Uruguay salva bajo palos, rechace y de nuevo los africanos rematan...y entonces pasó. Con el portero batido, Luis Suárez se sacrificó por la patria y salvó el balón cual Benji amparandose en la pillería y el vacío legal del reglamento. De gol en contra y eliminación de Uruguay (el tiempo estaba ya cumplido), se pasó a penalti en contra y posibilidad de salvación. Assamoah Gyan tenía en sus botas las ilusiones de todo un país y de todo un continente por llegar a unas históricas semifinales...pero las estrelló en el larguero. Había fallado el penalti. Nos ibamos a la tanda y Luis Suárez que hasta hace segundos lloraba, ahora era heroe.

Ahora sí que sí, estábamos en la tanda de penaltis y había que dejar atrás el epopeyico momento vivido hacía solo unos segundos. Diego Forlán metió el primero y, sí, Assamoah Gyan convirtió también el primero de Ghana. Por la escuadra y a reventar despues de haber fallado hacia segundos uno del mismo modo, eso son huevos. El segundo también lo transformaron ambas selecciones, pero en el tercero comenzaría a decidirse la cosa. Scotti lo metió para Uruguay por el centro pero, Mensah, que lo tiró al mismo sitio, no tuvo la misma suerte. Pereira podía sentenciar prácticamente con el cuarto pero lo tiró a las nubes y volvía a dar ilusiones a Ghana. Pero duraron poco, hasta que el jovencísimo Adiyah no pudo superar a Muslera que adivinó bien la intención.

El quinto y definitivo lo tiró Abreu, en sus botas tenía la clasificación y la certifició como solo los locos pueden hacerlo. Tiró el penalti decisivo que devolvía a Uruguay a las semifinales de un mundial 40 años después a lo panenka y por el medio. Olé.

Alegría y euforia desatada en los sudamericanos y drama y desolación en los africanos. Las imágenes de Gyan llorando sin apenas poder levantarse del suelo pasarán sin duda a la historia de los mundiales como unas de las más desgarradoras. Es la cara amarga del fútbol. Ánimo para él.

Uruguay:

3- Egidio Arévalo
2- Diego Forlán
1- Fernando Muslera

Ghana:

3- Kevin Prince Boateng
2- Isaac Vorsah
1- Anthony Annan



Cuartos de Final. Holanda - Brasil

HOLANDA 2-1 BRASIL

Brasil entró en colapso


0-1: Robinho. 10'
1-1: Felipe Melo (propia puerta). 56'
2-1: Wesley Sneijder. 68'

El Mundial ya no es territorio brasileño, almenos no este de Sudáfrica. Brasil ha quedado eliminada en un partido en el que comenzó con todo de cara y que poco a poco se le fue complicando hasta terminar en un estado de alteración e impotencia total y absoluto.

Los primeros minutos tuvieron color carioca (hoy azul). Las ocasiones llegaron desde el principio e incluso les anularon, correctamente, un gol por fuera de juego de Dani Alves. No importó porque a la jugada siguiente Felipe Melo, que luego se convertiría en el gran villano del partido, puso un fantástico balón entre lineas a Robinho que definió con una frialdad enorme y puso el 0-1. Visto lo visto hasta el momento en el Mundial, podía parecer que Holanda se había metido en un lío muy serio y que Brasil, esta nueva Brasil de cemento armado, no desaprovecharía la ventaja. Pero luego el fútbol nos pondría a cada uno en nuestro sitio.

Durante la primera parte el partido no tuvo mucha historia. Discurrió entre patadas, nervios y una contemporización que venía fabulosamente bien a los brasileños. Holanda no encontraba ni a Sneijder ni a Robben y no era capaz de generar un juego veloz ni de conectar con un delantero, Van Persie, que en realidad no lo es, pero esa es otra historia. Con la llegada del descanso el partido parecía bastante franco para los de Dunga y su camino hacia la final bastante despejado. Pero todo cambió tras la reanudación.

En el diez de la segunda, en una falta en banda derecha Sneijder puso un balón al área en teoría muy claro para el portero. No lo entendió así Felipe Melo que decidió tratar de despejar sin saber que Julio Cesar intentaba hacer lo mismo, con tan mala suerte de que chocaron y entre unos y otros, la casa sin barrer. Holanda había empatado con un gol en propia puerta y ahora el partido cambiaba drásticamente.

Brasil tenía que ofrecer algo más, pero no lo iba a tener nada fácil ante una Holanda enrabietada y lanzada a por la victoria ahora si de la mano de Sneijder y Robben que buscaba insistentemente percutir por la banda defendida por Bastos, cada vez más superado por la situación. Dunga decidió sustituir al del Lyon por Gilberto Melo pero sólo cuatro minutos después de eso se adelantaría Holanda para terminar de escribir el cuento de terror para toda la 'torcida' de la canarinha. Fue de nuevo a balón parado, balón centrado al primer palo donde es prolongado y Sneijder en boca de gol se lo encuentra y no tiene más remedio que mandarlo al fondo de la red. 2-1 para Holanda y ahora sí que sí Brasil obligada a la heroica.

Más heroica todavía cuando en el 73 Felipe Melo decidiese convertirse definitivemente en el gran villano y se autoexpulsara de manera chusca y lamentable, pisoteando a Robben cuando éste estaba en el suelo. Un final de Mundial para Melo que funciona perfectamente como resúmen del campeonato que nos ha brindado este señor: una auténtica vergüenza.

De ahí al final, el partido fue un sinsentido lleno de épica pero falto de fútbol. Brasil, menos Brasil que nunca, solo llevaba peligro a balón parado y los holandeses parecían empeñados en dilapidar ocasiones a cada cual más clara. Pudo marcar Kuyt, pudo marcar Sneijder, pudo marcar Huntelaar que salió por Van Persie...pero ninguno lo hizo, claro que tampoco lo hizo Brasil que solo tuvo una ocasión clara en las botas de Kaka. Lo demás, patadas, caídas, protestas y poses, nada más.

Tras el partido, Dunga presentó su dimisión en la rueda de prensa en una decisión que a buen seguro aplaudirá un país que se veía con el hexacampeonato en sus manos. Ahora es Holanda la que, sin ofrecer mucho, se planta en semis y reclama ese Mundial que tanto tiempo se les ha resistido.

Holanda:

3- Wesley Sneijder
2- Dirk Kuyt
1- Mark Van Bommel

Brasil:

3- Robinho
2- Juan
1- Maicon


jueves, 1 de julio de 2010

LeBron James y los comics

En estos días de descanso de Mundial, el resto del planeta deportivo sigue funcionando a pleno rendimiento. Es el caso de la NBA en la que esta madrugada se abrió el plazo para firmar a los agentes libres que a buen seguro supondrán una variación dramática en el mapa del baloncesto americano de cara al año próximo.

Cada verano la época de FA se convierte en un culebrón de altura. Este año, con nombres como Dwyane Wade, Dirk Nowitzki, Chris Bosh, Amare Stoudamire, Paul Pierce, Ray Allen y, sobretodo, LeBron James en el mercado, lo de Pasión de Gavilanes va a quedar en un juego de niños.

LeBron James, la pieza más cotizada, el santo grial para algunos y la piedra filosofal para otros. Para todos los que cuenten con él en sus filas, la mano que mece la cuna. Desde que fue elegido en el draft de 2003 con el numero 1, los Cleveland Cavaliers han crecido al mismo ritmo que lo ha hecho él. Desde las prometedoras primeras temporadas llenas de interrogantes sobre el jugador y sobre el equipo hasta una última temporada en la que, ya sin dudas, los Cavs eran claros candidatos al anillo de la mano del, con pocas dudas, mejor jugador de la liga.

Ahora el héroe busca nuevo comic. Puede decidirse por lo erótico y hentai si firmara por los Chicago Bulls; por las aventuras si lo hiciera por los New Jersey Nets; o firmar por Marvel e irse a los Knicks.

De jugar LeBron en los Bulls, las comparaciones serían inevitables. Los Bulls son, por definición, el equipo de Michael Jordan y lo serán siempre, LeBron mediante o sin mediar. Cada partido, cada momento, cada serie final, cada tiro de LeBron en los Bulls tendría un halo de morbo inigualable. Y un halo de negocio inigualable también. La NBA se frota las manos pensando en 'The Chosen One' en Chicago, de ser por David Stern obligarían a los Bulls a descolgar el 23 de Michael. Tiemblo al pensar en el bombardeo de anuncios de Nike en caso de suceder tal cosa.

De hacerlo en los Nets la historia tomaría tintes épicos. New Jersey Nets: 12 victorias y 70 derrotas en la temporada 2009/2010. Dar la vuelta a esos números en una sola temporada sería una de las mayores hazañas de la historia de la NBA y sin duda supondría la coronación de LeBron James como leyenda de la liga. Sería el gran puñetazo sobre la mesa del nuevo dueño de los Nets, Mikhail Prokhorov, que prometió revolución cuando se hizo con la franquicia. Desde que se abrió el plazo para firmar agentes libres, la comitiva de los Nets, encabezada por el rapero Jay-Z (copropietario de la franquicia), ya ha visitado a LeBron en su propia casa. Le han ofrecido prácticamente plenos poderes dentro del equipo, todo el dinero que les es posible pagar, que es mucho, e incluso sus propias lineas de ropa, colonias y merchandising de todo tipo. Para el jugador, sería una aventura titánica y supondría un esfuerzo descomunal para alcanzar el éxito en una fase de su carrera tan determinante como para que un año en el desierto no sea admisible. Para el equipo, sería el mayor milagro de toda su historia y, unido al traslado a Brooklyn, el renacer de la desgastada marca 'Net' en el panorama NBA. Como curiosidad, el dorsal 23 también está retirado en la franquicia de New Jersey (John Williamson, 1973/1980).

La otra opción de la que más se ha hablado es la de los New York Knicks. Para la NBA como empresa, esto sería aún más beneficioso que ver a LeBron de rojo bull. Volver a ver a los Knicks arriba, sacar a New York del ostracismo y el despilfarro, terminar con el escarnio público al que son sometidos temporada tras temporada. Con el sign de LeBron por los Knicks la NBA recuperaría un cachito de su historia, recobraría algo de su esencia y volvería a llamar a filas a toda aquella generación enamorada de los Knicks de Ewing que se desenganchó poco a poco con Don Chaney primero e Isiah Thomas después. Si además, como se presume, se juntara allí con Dirk Nowitzki, la cosa podría ser muy seria. ¿Se imaginan unos Knicks ganadores otra vez, un Madison ilusionado de nuevo?. Se lo merece un equipo histórico, se merece terminar con nueve años de ausencia en play-offs de los últimos diez.

Faltan por escribir muchos capitulos del culebrón pero, pase lo que pase, lo que queda claro es que el protagonista de la próxima temporada ya está decidido.

Confeti para los Knicks.