Mostrando entradas con la etiqueta washington wizards. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta washington wizards. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de junio de 2012

Andray Blatche: also unpopular


Con los Washington Wizards en plena reconstrucción y con tendencia al alza todo son buenas noticias, incluso para el díscolo Andray Blatche. Y es que en 2012, el bueno de Andray ha evitado ser elegido el peor deportista de la ciudad de Washington por los lectores del 'Washingtonian'.


Alex Ovechkin, extremo izquierdo de los Washington Capitals de la NHL, le ha librado de ostentar semejante honor. Algo que no sería demasiado sorprendente de no ser porque el propio Ovechkin fue elegido el año pasado como ¡el mejor! deportista de la ciudad.

Y eso que Blatche ha hecho méritos de sobra, promediando 8.6 puntos y 5.8 rebotes por partido en una de sus peores temporadas en la NBA. Cuestionado dentro y fuera de la pista, donde ha continuado siendo reclamo de los locales nocturnos de moda de la capital norteamericana, la popularidad de Blatche ha caído en picado hasta no existir. No hace mucho, el blogger Adam McGinnis se cuestionaba a qué país del tercer mundo se donarían las camisetas de Blatche que se venden en el pabellón. 

Sin conocer los méritos del moscovita Ovechkin, número 1 del draft de 2004 (aquel año el número 1 del draft NBA se lo llevó Dwight Howard), su temporada ha debido ser realmente desastrosa. Como curiosidad, en 2008 firmó una renovación de contrato por 13 años y 124 millones de dólares. 

Confeti para él. ¡DC Pride!


viernes, 16 de diciembre de 2011

Vuelve Michael Ruffin


La incorporación de Michael Ruffin al training camp de los Denver Nuggets debería ser una noticia menor en el universo NBA. Sin embargo, el jugador, originario precisamente de Denver, dejó una huella imborrable en la liga americana allá por 2007, cuando todavía era jugador de los Washington Wizards.



Era 30 de Marzo, con la Liga Regular cerca del final y dos equipos en liza en situaciones muy diferentes a las que hoy en día atraviesan. Toronto ocupaba la tercera plaza de la conferencia Este con un balance de 40-32 y los Wizards estaban también en la pomada de los play-offs con un decente 38-33. 

Washington iba a ganar, con 3.8 segundos por jugarse, tres arriba en el marcador y bola recuperada por Ruffin. Pero de repente se apagó la luz en el Verizon Center, o por lo menos sí en la cabeza del bueno de Michael, y decidió lanzar la bola al aire. "Fue una reacción natural", comentó tras el partido. Cierto, pero falló la ejecución: "no la pude agarrar bien". Una lástima.

Pese a todo, los Wizards terminaron la Liga Regular entrando en los Play-Offs, aunque con poca suerte, pues en primera ronda los Cavaliers le endosaron un rotundo 4-0. Ya habían caído ante Cleveland la temporada anterior, por 4-2, y lo hicieron de nuevo a la siguiente, con idéntico bagaje. Eran otros tiempos, para todos. Ruffin ya no formaría parte de aquello. Las dos siguientes temporadas jugó en Milwaukee y Portland. Después, cruzó el charco y jugó en España en Manresa y Obradoiro.

Pero la historia tiene más puntos curiosos, más allá del fallo técnico de Michael Ruffin. Morris Peterson, el jugador que anota el buzzer beater, llevaba exactamente cuatro segundos y una décima sobre la pista en el momento de anotar la canasta que forzó la prórroga. Lo que se llama comunmente un microondas. Los Raptors ganaron por 118-123 y Peterson disputó en la prórroga 47 segunditos. Su explicación de los hechos, terrenal: "miré al reloj y quedaba como un segundo, así que tiré". La de su compañero Chris Bosh, algo más celestial: "Siempre tienes que dar lo máximo y jugar tan fuerte como puedas, los Dioses del baloncesto estaban cuidando de nosotros".

Fue su único tiro de campo del partido, pero le sirvió a su equipo para conseguir una importantísima victoria. Como refleja la crónica de ESPN, el último jugador hasta ese momento en dar a su equipo la victoria o el empate con su único tiro de campo había sido Milt Palacio. Que por cierto, actualmente milita en el Obradoiro siguiendo los pasos del gran Ruffin, ya nuevo compañero en los Nuggets de Rudy Fernández. 

Confeti para Michael.


sábado, 9 de octubre de 2010

¿Será este año?

La NBA anda desde hace unos días de pre-season, o pretemporada de toda la vida. Es pronto para juzgar nada pero comienzan a verse cosas, detalles que bocetan lo que nos puede deparar este curso baloncestístico. La próxima semana hablaré del nuevo Big Three de Miami, que de momento es Big Two porque en el primer partido Wade se lesionó a los dos minutos y hasta ahora "sólo" podemos disfrutar de LeBron James y Chris Bosh. Pero esta semana me toca barrer para casa y hablar de mis Washington Wizards.

Tras cuatro años en play-offs, de 2004/2005 a 2007/2008 (siendo eliminados en tres de ellos por Cleveland en primera ronda), las dos últimas temporadas han sido para los capitalinos un importante calvario. 19 victorias en 2008/2009 y 26 en 2009/2010, multitud de polémicas, historias a cada cual más bizarra y la suspensión de Arenas que terminó de dar la puntilla a un equipo anárquico, caótico y sólo apto para estómagos muy duros.

La buena nueva para los Wizards fue que toda esta sucesión de tragedias desembocó al final en alegría: el número 1 del draft. Washington tenía la posibilidad de conseguir a la gran estrella del Draft 2010, John Wall, y así lo hizo. Base eléctrico, rapidísimo, anotador compulsivo, gran penetrador pero algo chupón, lo que de inmediato hizo encender las alarmas sobre sus posibles roces con Gilbert Arenas, dos gallos demasiado gallos para un mismo corral e incluso para un mismo puesto. Los propios jugadores se encargaron de desmentirlo desde un primer momento y con el inicio de los partidos de pre-season, también desde el banquillo se ha dejado claro el rol de cada uno. Wall juega de base; Arenas de alero, de 3.

Y entre medias de ellos, el "robo" del verano para los Wizards: Kirk Hinrich. Chicago aceptó mandarle a Washington a cambio de dos futuras elecciones de draft. Un jugador sobrio, inteligente, conocedor del juego, gran defensor y anotador si tiene el día. Reúne muchas de las características que en Washington han sido desconocidas en los últimos años, en especial las cuatro primeras. Está jugando de 2 y Wall de 1, en mi opinión debiera de ser al revés, aunque Hinrich lleve ya tiempo jugando en esa posición para mi siempre será un base, desde luego más base que Wall. Cuando dirige Kirk el equipo tiene orden, cobra sentido y cierta pausa, cuando lo hace Wall el partido entra en el terreno de la esquizofrenia y la imprevisibilidad. Tan pronto puede resultar genial como caótico, de momento los resultados no son malos.

Arenas por su parte, parece que está calmado, más centrado, parece haber aprendido algo de todo lo que pasó. Es sin duda la mejor noticia que pueden recibir los Wizards, pasar de tener un serio problema de muchos millones al año, a tener de nuevo un jugador determinante. De 3, de cañonero, está respondiendo a las mil maravillas, jugando inteligente, bien.


El juego interior es harina de otro costal. Ahí, como desde hace incontables años, Washington sigue teniendo un problema muy serio tanto de calidad como de intensidad. Los titulares parece que serán Blatche y McGee, con lo que ello supone. Andray Blatche es un jugador que explota sus recursos lejos del aro, jugando en el poste alto o incluso por el exterior aprovechando su velocidad, potencia para penetrar o incluso para amenazar con el tiro, pero en rebote y defensa su aportación es escasa. Si a esto le sumamos que su compañero, McGee es lo que comunmente se conoce como un sangre de horchata, la cosa se complica.

Washington ha jugado tres partidos, ha ganado dos (ante Dallas y ante Cleveland) y ha perdido uno (ante Chicago). Sin embargo, en los tres ha perdido claramente la batalla del rebote, especialmente en el partido ante Chicago en el que Noah y Asik dominaron claramente los tableros, permitiendo a los Bulls capturar hasta 20 rebotes más que los Wizards. Este problema no lo soluciona Jianlian, otro que, como Blatche, crece lejos del aro y que incluso puede jugar de 3. Sí aporta algo de esa intensidad y garra Trevor Booker, bregador, voluntarioso y fuerte, pero limitado. En definitiva, hace falta un 5 como el comer.

Otro problema es la falta de profundidad de plantilla. Desde el banco solo Young, Jianlian, Booker o Thornton pueden ser alternativas sólidas, el resto incógnitas.

Pese a esto, el roster tiene calidad y, sobre todo, capacidad anotadora para parar un tren. Todavía están a tiempo de moverse, si se consigue un 5 grande y cumplidor, fuerte en la zona, el equipo pintaría fantástico. Sin ese 5, pinta solamente bien.

Así pues, ¿será este año cuando comencemos a remontar el vuelo y a volver a pelear por los Play-Offs?

Confeti para Gilbert Arenas.